El domingo asistimos a la Casa Museo Del Centro Henri Lenaerts, nos atendieron con la amabilidad habitual Julian y Ana.
El recorrido por el jardín fue acompañado por las esculturas del escultor así como por la interpretación fantástica del Grupo En-Kantu, tocaron piezas recuperadas tanto de Salinas del oro como de Iturgoyen.
Una de las esculturas la campesina agachada formara parte del mural colaborativo que se va a pintar en Lerate
Lerate inaugura su nuevo alumbrado público, este ambicioso proyecto se ha podido realizar gracias a las ayudas del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Guesálaz.
Después de acudir a una conferencia ofrecida por personal de Cel Fosc https://www.celfosc.org/ los vecinos del concejo de Lerate optaron por mejorar sus instalaciones de alumbrado publico con luminarias de Led ámbar tanto por ahorro económico como por combatir la contaminación lumínica.
Desde nuestra pequeña pequeña parcela nuestro interés esta en mejorar la contaminación lumínica y sus efectos nocivos tanto en personas como animales ya que no interfieren en la vida de estos como lo hace la luz Led blanca.
En ambientes con niebla se mejora la visión con respecto a la led blanca, esto proporciona más seguridad vial.
¿Qué es la contaminación lumínica?
Los dos aspectos principales que tenemos que tener en cuenta para hablar de contaminación lumínica son el cielo y la iluminación artificial. La contaminación lumínica, es la contaminación producida por las emisiones de luz que proviene de fuentes artificiales con altas intensidades. La contaminación lumínica es el brillo que se ve en el cielo por las noches provocado por la iluminación ineficiente. En vez de enviar la luz hacia el suelo, la luz se emite hacia el cielo.
Cel Fosc y las lámparas LED de alta potencia
Autores: Fernando Jáuregui, Carlos Herranz, Pere Horts
3.- No se habla en absoluto del hecho, ya suficientemente constatado, que la luz blanca que emiten los LED que se comercializan actualmente es la más nociva para el medio nocturno y para la salud humana. Efectivamente, estos dispositivos emiten una gran cantidad de radiación en longitudes de onda corta, próximas a los 440 nanómetros, correspondiente al color azul. Ésta es la luz que más altera la conducta de las especies de vida nocturna y, por tanto, la que más afecta a la biodiversidad. En las normativas sobre alumbrado más avanzadas se exige que las luminarias tengan una mínima emisión de flujo luminoso por debajo de los 440 nanómetros. Es claro, por consiguiente, que el uso de los LED actuales queda desaconsejado por dichas normativas. Así mismo, tampoco se habla en absoluto del hecho, igualmente conocido y descrito en la literatura científica, de que la luz blanca de los LED es la que provoca de forma más rápida la inhibición de la secreción de la hormona melatonina por parte de la glándula pineal. Esta hormona solo se secreta en condiciones de oscuridad y, además de controlar el ritmo circadiano, es un antioxidante de amplio espectro que protege a nuestro organismo, entre otras enfermedades, frente a las alteraciones degenerativas y contra ciertos tipos de cáncer. Estudios científicos recientes relacionan la exposición a la luz artificial blanca con un mayor índice de casos de cáncer de mama en mujeres y de próstata y colon en hombres. Por tanto, los responsables políticos y técnicos que apuestan alegremente por la instalación de este tipo de luz deben conocer que pueden estar comprometiendo no solo el ahorro energético y económico sino también la salud humana y el mantenimiento del equilibro medioambiental.
Hoy decimos ir a fiestas; antes decían “ir a mecetas”.
Así es como se llamaban las fiestas patronales en Lerate, mecetas o mezetas, que de las dos maneras las he visto escritas, hasta finales del siglo diecinueve.
Es una palabra navarra, hoy en desuso, que no aparece ni en los diccionarios de castellano ni en los diccionarios de euskera, y parece ser que en su origen era una mezcla de latín meza (misa) y euskera eta (sufijo de abundancia). Significaría por tanto muchas misas.
La explicación es que en las fiestas patronales venían muchos parientes de otros pueblos cercanos y no tan cercanos como veremos; entre toda la gente también venían curas por lo que se hacían más misas de las ordinarias.
LAS FIESTAS DE LERATE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO PASADO.
Unos días antes de que llegaran las fiestas cada familia le daba un repaso a la casa: se limpiaban los muebles, se blanqueaban las habitaciones de las casas para tener la casa adecentada porque venían los parientes de otros pueblos y los de los pueblos más lejanos se quedaban a dormir.
Se celebraban siempre el día del patrón, San Pedro apóstol, el 29 de Junio, cayera el día de la semana que cayera. Y duraban dos días, el 29 y el 30.
Al día 30 se le llamaba “el segundo día de San Pedro”.
Pero realmente las fiestas comenzaban la víspera del 29, que a la noche los jóvenes (no las chicas), hacían una hoguera junto al frontón, donde está hoy el cartel de Lerate, a la entrada del pueblo. Ahí cenaban, bebían, cantaban, saltaban la hoguera y continuaban la juerga por la noche.
La música que venía a fiestas era normalmente un acordeonista con su instrumento. Otros años más espléndidos venían dos músicos: un acordeón y un saxofón (que le llamaban jaz). Lo pagaban los jóvenes a escote y se encargaban de darles de comer y alojar a los músicos. El concejo les daba algún dinero a los jóvenes para la música de fiestas.
El día de San Pedro comenzaba con las auroras, misa mayor con procesión. Se tiraban cohetes, se bandeaban las campanas.
Después se comía en las casas con los parientes que habían venido de otros pueblos y el trabajo recaía sobre las mujeres.
El menú de fiestas era:
Sopa de cocido. Relleno (morcilla blanca) con tomate o pimiento que se hacía en casa. Lleva arroz, huevo, sebo de cordero y azafrán. Había que llenar los intestinos y cocerlo, por lo que éste plato tenía mucho trabajo.
De segundo siempre cordero asado. De postre flan.
Estos cuatro platos eran los que nunca faltaban en la comida del día San Pedro.
Después de comer, había baile con la música en el frontón, hasta las diez de la noche. El baile era el que se llamaba “agarrao”. Este baile lo intentó eliminar la Iglesia y en Lerate se llegó a suprimir durante algunos años. Las chicas no podían salir más tarde de esa hora, por lo que cuando terminaba el baile tenían que ir a casa.
El segundo día de San Pedro se hacía la ronda copera o pasacalles. Solo iban los mozos con el acordeón, «tampoco aquí podían participar las chicas».
Se comía en las casas y por la tarde terminaban las fiestas.
Hoy nos llama la atención aquella sociedad tan machista, pero nuestra informante es una mujer y nos dice que todos vivían las fiestas con mucha ilusión.
Fiel a una tradición ancestral, la imagen de San Miguel de Aralar paso nuevamente por Lerate, donde fue recibido por algunos feligreses.
En esta visita se comienza con el ritual de la bendición de los campos en las cuatro direcciones, bendiciones lau haizetara que no faltaron el martes dia14.
Un poco de historia
Antiguamente la finalidad de estas salidas era facilitar a los cofrades enfermos y que no podían subir hasta lo alto de Aralar para venerar su imagen. No en vano, llegó a contar con 40.000 hermanos. A partir de la mitad del siglo XIX, cuando el santuario perdió prados y bosques por la desamortización, este recorrido se convirtió en una fuente de ingresos importante.
El grupo de teatro del valle de Deierri representar la obra Santito Mio de la Dramaturga y escritura de Ana María Magnabosco. Con esta obra gano el premio del Instituto de la Cooperación Americana.
17 de Septiembre en Lerate
Es una obra cómica y actual, en la que contamos con personajes como Alberto flamante jubilado en edad de jubilarse, Maruja la misma edad, ama de casa vitalicia, Lola octogenaria, Luis fruto tardío y muy amado de una siesta con tormenta ….. una lista de personajes que son reconocibles en cualquier lugar donde se encuentren y no comento más para que disfrutéis de la sorpresa de esta obra.
“OS ESPERAMOS”
Frontón de Lerate
17 de septiembre en el a las 19:00
Un poco de historia sobre el grupo de Teatro del valle de Deierri.
Uno de sus componentes nos explica un poco su trayectoria
Comenzó su andadura hace unos 11 años de la mano de la asociación de mujeres de Deierri “Lagunartean” comenzamos a modo un taller en el que desarrollar diferentes habilidades comunicativas, hoy podemos decir que somos un grupo de teatro amateur, con capacidad para representar al menos dos obras a lo largo del año.
Una de ellas la ofrecemos en Marzo, formando parte de las actividades organizadas desde “Lagunartea” con motivo del día de la mujer, intentado fomentar una sociedad más igualitaria.
Además, a lo largo del año nos preparamos para representar una obra para las fiestas del día del valle, esta obra la volvemos a representar a petición de los interesados.
Desde esta pagina animamos a toda persona que tenga inquietudes por el teatro y sienta el gusanillo que se acerquen a conocernos, les apoyaremos con nuestra pasión,” nos apasiona” por otro lado nos sirve como esparcimiento y nos ayuda a pasar buenos ratos.
Todos los años en Lerate el 29 de abril celebramos la romeria en honor a San Pedro Mártir. No sabemos con exactitud desde cuando se realiza.
Actualmente se mantiene esta celebración, excepto estos últimos años debido a la pandemia. Continúa siendo una fiesta familiar, pero con la diferencia de que la comida se realiza en común para todos los vecinos del pueblo, un calderete popular cocinado por algunos de los vecinos.
Los mayores recuerdan que se celebraban las “fiestas pequeñas” del pueblo en esta fecha. Venían familiares de otros pueblos, se iba a la ermita donde se realizaba la bendición de los campos y se celebraba misa a las 12 de la mañana. A continuación se rezaba un responso en el cementerio, que se encuentra adosado a la ermita. Luego a comer cada uno en su casa, con menú especial de fiestas y se terminaba la celebración en el día.
La ermita de San Pedro Mártir se encuentra a unos 300 mt del centro del pueblo, en el antiguo camino que unía este pueblo con el de Ugar. Actualmente se sitúa en un lugar privilegiado, un robledal rodeado por las aguas del embalse de Alloz.
Es un edificio sencillo, que data del S.XVII de una sola planta rectangular y de paredes encaladas, con tejado a dos aguas, con la entrada principal situada al sur. En el altar un retablo de alrededor del 1630 enmarcado en columnas corintias y ático con talla de San Miguel se sitúa un gran óleo de autor desconocido que recuerda el martirio de San Pedro de Verona, dominico nacido en esa localidad italiana, predicador y miembro del Santo Oficio.
Desde la Edad Media los navarros tienen especial devoción a la imagen de San Miguel de Aralar, a partir del domingo de Pascua la imagen de San Miguel de Aralar, fiel a una tradición ancentral sale de su santuario, levantado en la sierra de Aralar, junto a la cima del monte Artxueta, para recorrer los pueblos de navarra que reclaman su asistencia.
Antiguamente se le solicitaba al santo que fuera a los pueblos cuando había pestes o plagas.
La imagen que porta las reliquias representa un ángel alado con una cruz alzada, toda ella cubierta de plata dorada, es una imagen de plata con alma de madera.
En cada pueblo una familia se encargaba de acoger y alimentar a los que trasladaban la imagen. Eran los llamados “Hermanos de San Miguel”. En Lerate se encargaban los habitantes de Casa Burunda.
Visita a Lerate
Visita a Lerate
El día de la visita de San Miguel era considerado un día muy especial. Con estreno de ropa y bandeo de campanas se salía a recibir las reliquias del santo con la cruz alzada y faroles encendidos al límite del municipio, en Lerate era a la altura del actual depósito de aguas, porque venía desde Arguiñano. Se le acompañaba cantando hasta la iglesia, donde se realizaba la misa y la adoración de las reliquias. Posteriormente, desde el frontón bendecía los campos. Al terminar las ceremonias religiosas se le acompañaba también cantando hasta Casa Burunda, donde se dejaba la imagen en la capilla de San José hasta el día siguiente.
“Miguel, Miguel, Arcángel Miguel
guardad, guardad a este pueblo fiel”
Por la mañana, después del desayuno, se le volvía a acompañar cantando por el camino de San Martín hasta el término de Irurre, donde se le despedía y era recibido ya por los vecinos de Irurre que le estaban esperando con un beso de la cruz que portaban. Era muy importante no pasarse de los límites del municipio, para no molestar a los vecinos del otro pueblo a donde iba.
“Adiós Miguel Arcángel
ministro general
será siempre tu trono
la cumbre de Aralar”
Antes el viaje lo realizaban con caballerías, y se necesitaban muchos días para recorrer todos los pueblos. Actualmente, con otros medios de transporte, recorre los pueblos de forma más rápida y puede hacer visita a varios de ellos en un mismo día, pero siguen siendo los Hermanos de San Miguel los encargados de la manutención de los acompañantes y se continúan realizando los mismos ritos que entonces, excepto el acompañamiento a los límites del municipio.
La asistencia a estos ritos es cada vez menor, puesto que la visita es en dio laborable y en los pueblos apenas quedan ya vecinos. La pandemia de estos años no ayudará a que estas visitas que forman parte de la tradición de los pueblos se mantengan.
El “auzolan” ha sido una de las costumbres más arraigadas en nuestra tierra.
Desde el concejo de Lerate nos parece una oportunidad la realización de un auzolan como forma de hacer para “hacer pueblo”, de formar parte de la vecindad, y objetivamente también supone una implicación en mejorar el entorno de donde vivimos.
¿Pero que es un AUZOLAN?
El auzolan es el sistema de trabajo de una sociedad organizada en comunidades que se entienden, así mismas, como colectivos de vecinos. De ahí el propio nombre del auzolan: Trabajo de vecinos. Aunque la traducción habitual sea trabajo comunitario o prestación personal.
Actualmente no son convocados muy frecuentemente. Suelen darse cuando hay algún acontecimiento extraordinario como la preparación de la fiesta del valle que cada año toca a un pueblo, o la rehabilitación de algún edificio o espacio comunal.
Un poco de historia
Al trabajo comunal se acude ahora voluntariamente pero antes cada casa tenía obligación de mandar a alguien a hacerlo. Un trabajo de ozalan era la limpieza de las balsas para el ganado que solían llenarse de tierras desprendidas en escorrentías. También era normal convocar a ozalanes para la limpieza de fuentes y pozos públicos. Los convocaba el párroco desde el púlpito por orden del alcalde de concejo o del valle. En otras ocasiones se enviaban representantes de cada casa a trabajos comunitarios para apagar incendios, arreglas desperfectos por desgracias o a una familia que tuviera miembros enfermos o impedidos.
Derechos y obligaciones vecinales
Cada casa daba apoyo y ayuda a los convecinos más necesitados ya fuera de forma particular o más comunitaria. Hace algunas décadas existía una relación mucho más estrecha con el resto de vecinos que daba pie a un tipo de compromiso y acuerdo no firmado de mutua asistencia. De esta manera, siempre que por necesidad de los habitantes de una casa hiciera falta echar una mano se echaba. Se hacía desde el intercambio de aperos de labranza como recados en casos de que un vecino estuviera enfermo y no pudiera levantarse de la cama. De igual manera, se visitaba a los enfermos si estos eran amigos cercanos y se acudía a los velatorios para demostrar respeto y acompañamiento a la familia del difunto.
Hasta aqui la historia
La vida en muchos pueblos a cambiado ya que muchos de sus vecinos no viven en el durante todo el año y muchos han venido de la ciudad al pueblo y no conocen las costumbre, sobre todo lo referente a la limpieza viaria.
En la vida del pueblo siempre han sido muy importantes las relaciones con los vecinos; sin duda, el trato ha sido y es más intenso que en las ciudades. Como hemos visto antes el concepto de pueblo va más allá del concepto vecino.
Por ello en el concejo de Lerate entendemos como — vecindad — el trato que va más allá de relaciones de personas que viven unas al lado de otras, vecindad o implica relaciones estrechas y bien definidas por la tradición, y que impone tanto deberes como disfrutes.
Lo que en tiempos fue una obligación se ha convertido con los años en una oportunidad de encuentro para los vecinos. Hace décadas, el auzolan era ineludible, de manera que un representante de cada casa del pueblo debía acudir a él cuando se convocaba. Si no lo hacía, debía pagar una multa.
Las cosas han cambiado mucho desde entonces y ahora los vecinos trabajan en común de manera voluntaria. Son muchas las localidades que, a falta de otros recursos, echan mano de los residentes para acometer todo tipo de tareas, desde obras de albañilería hasta acondicionamiento de jardines, limpieza de viales……… u organización de fiestas.
M.J. Ancin en su libro El pantano de Alloz Luces y sombras de la construcción de un embalse nos cometa que en :
En 1930 Lerate no había agua corriente en las casas. Las mujeres iban a las fuentes a por agua y bajaban al rio a lavar o lo hacían en los lavaderos. Era un trabajo duro, según cuentan se les quedaban las manos heladas y además tenían que subir el gran peso de la ropa mojada a secarla en casa.
Tampoco había electricidad, ni por lo tanto maquinas que aliviaran el trabajo domestico, así que la dura jornada comenzaba al amanecer y terminaba cuando se iba la luz del sol. Todas las actividades de la casa eran hechas por las mujeres. Limpiar la casa, cocinar ir a por agua, lavar, hacer el pan, además de criar a los hijos y atender a los animales. Un dicho de entonces refleja el lo duro trabajo que suponía: “Amasar y colada, mujer enfadada”
Lavanderas de Arlés I Paul Gauguin. 1888
Nos vamos a inspirar en este párrafo para vislumbrar una de las faenas domesticas más dura que realizaban las mujeres—hacer la colada— según la cantidad de ropa el proceso podía durar hasta tres días. Uno para mojar y enjabonar la ropa, otro para calentar el agua y pasar la colada de agua y ceniza y el tercero para el aclarado, y al final el planchado
¿Que es hacer la colada?
En Navarra todavía utilizamos esta expresión aunque cada vez menos, cuando la oímos nos pensamos que es lavar la ropa en una lavadora pero el origen de la expresión viene de hacer colar agua hirviendo entre un envoltorio con ceniza y la ropa blanca que se ponía debajo para de esta manera blanquearla y que quedara como los chorros del oro. Otra cosa muy diferente a hoy , no hace tantos años en los pueblos y algunas capitales sin luz las mujeres tenían que tenían que bajar al rio o al lavadero para esta tarea.
En lerate no hay lavadero y me dicen que no se hizo porque tenían cerca el regacho, al que bajaban por una cuesta bastante empinada.
El remojado se realizaba en la casa o en el rio, se restregaba la ropa con jabón casero y, también se golpeaba o bien contra una madera o contra las piedras, al no haber guantes como ahora se les terminaba haciendo heridas en los nudillos de las manos, en verano era más fácil, pero en invierno con el frio y el agua tan helada que bajaba las manos se les helaban y la tarea era más dolorosa.
El segundo paso era el cocido Si la ropa la habían remojado en el rio subirla a casa era muy pesado y muchas veces se tenían que ayudar de burros. Al principio se hacía en un cesto de mimbre que más adelante se sustituyo por un terrizo de zinc. El cesto de mimbre se recubría en el fondo y la pared con una tela recia de lino para evitar el contacto con la ropa.
Si la ropa la habían remojado en el rio subirla a casa era muy pesado y muchas veces se tenían que ayudar de burros.
Al principio se hacía en un cesto de mimbre que más adelante se sustituyo por un terrizo de zinc. En este proceso debido a los cambios de temperatura era muy normal que les salieran sabañones en las manos
El cesto de mimbre se recubría en el fondo y la pared con una tela recia de lino para evitar el contacto con la ropa.
El cesto se colocaba sobre la coladera que era una bandeja circular de piedra con un reborde por todo el orillo y un saliente acanalado en un lado para que desagüe el agua, debajo se colocaba un barreño para recoger el agua.
Se asentaba la ropa en el cesto y encima una tela de lienzo, sobre esta tela se ponía la ceniza cernida.
Se calentaba abundante agua en una caldera en el fuego del hogaril y la echaban poco a poco sobre la ceniza para que fuera pasando por la ropa.
El agua que salía por el chucho del terrizo se recogía y se volvía a calentar hasta la ebullición, se volvía a verter repitiendo la operación una y otra vez hasta que toda la ropa estuviese caliente… Luego había que aclararla.
Muchas veces cuando todo estaba bien caliente, tapaban el chucho del terrizo con un corcho y dejaban la ropa a remojo con el agua de ceniza. Así mismo me cuentan que solían guardar el agua para fregar los suelos.
Como anécdota nuestra vecina nos comenta que su hermana que viva en Pamplona cuando empezó a traer lejía su madre no queria saber nada de ello decía que no la podía dejar tan blanca.
El tendido dependiendo del tiempo lo hacían al lado del regacho o bien la subían a casa, y después del todo el proceso venia el planchado de la ropa con esa planchas que había que calentar o bien llenar de carbón que pesaban bastante.
Si reflexionamos un poco vemos que no hace más de 70 años la vida tanto para hombres como mujeres era bastante dura.
Fuentes:M.J. Ancin en su libro El pantano de Alloz Luces y sombras de la construcción de un embalse
En Lerate todavía tenemos la suerte de tener testigos de cómo fue la vida de este pequeño pueblo antes de hacer el embalse, como vivieron los cambios y como influyo en sus vidas.
Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia de la historia de nuestros mayores, testigos de un mundo que no llegamos a conocer, y muchas veces tampoco queremos conocer, una de nuestras testigos nos cuenta “con un ligero brillo en sus ojos” — cuando les cuento cosas a mis nietos “!dicen abuela eso son casas del pasado¡”— La juventud no tiene curiosidad o interés por el pasado, no saben que forman parte de su patrimonio de su memoria.
Las experiencias de nuestros mayores son trasformadoras y si no las recordamos se borra parte de lo que somos, nosotros formamos parte de su mundo, de un mundo que no conocimos pero que los moldeo a ellos y por antonomasia a nosotros.
Es maravilloso oírles hablar del papel de la mujer en la sociedad agrícola, como cultivaban los alimentos a la orilla del rio Ubagua, “nuestra testigo lo llama Ubagua, el cultivo del cereal, como triballan a mano y luego la llegada de la primera trilladora, primer teléfono que llego a Lerate, como transformo sus vidas y las del pueblo la construcción del embalse, “se les saltan las lagrimas cuando hablan de las tierras que perdieron”.
Ellos son los testigos de cómo fue Lerate y como cambio, como transforma sus vida, historias que quizá nunca contaron, aunque las conservan en su recuerdo, y desde esta página queremos darles voz para conocer un mundo que ellos conocieron muy bien pero que nosotros nunca conocimos.
“Perder sus historias es como perder una buena parte de nosotros mismos”.
Hemos comenzado con un pequeño articulo sobre la escuela, hay muchos más en preparación.