RECUERDOS DE LAS FIESTAS PATRONALES DE LERATE

LAS MECETAS O MEZETAS.

Hoy decimos ir a fiestas; antes decían “ir a mecetas”.

Así es como se llamaban las fiestas patronales en Lerate, mecetas o mezetas, que de las dos maneras las he visto escritas, hasta finales del siglo diecinueve.

Es una palabra navarra, hoy en desuso, que no aparece ni en los diccionarios de castellano ni en los diccionarios de euskera, y parece ser que en su origen  era una mezcla de latín meza (misa)  y euskera eta (sufijo de abundancia). Significaría por tanto muchas misas.

La explicación es que en las fiestas patronales venían muchos parientes de otros pueblos cercanos y no tan cercanos como veremos; entre toda la gente también venían curas por lo que se hacían más misas de las ordinarias.

            LAS FIESTAS DE LERATE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO PASADO.

Unos días antes de que llegaran las fiestas cada familia le daba un repaso a la casa: se limpiaban los muebles, se blanqueaban las habitaciones de las casas para tener la casa adecentada porque venían los parientes de otros pueblos y los de los pueblos más lejanos se quedaban a dormir.

Se celebraban siempre el día del patrón, San Pedro apóstol, el 29 de Junio, cayera el día de la semana que cayera. Y duraban dos días, el 29 y el 30.

Al día 30 se le llamaba “el segundo día de San Pedro”.

Pero realmente las fiestas comenzaban la víspera del 29, que a la noche los jóvenes (no las chicas), hacían una hoguera junto al frontón, donde está hoy el cartel de Lerate, a la entrada del pueblo. Ahí cenaban, bebían, cantaban, saltaban la hoguera y continuaban la juerga por  la noche.

La música que venía a fiestas era normalmente un acordeonista con su instrumento. Otros años más espléndidos venían dos músicos: un acordeón  y un saxofón (que le llamaban jaz). Lo pagaban los jóvenes a escote y se encargaban de darles de comer y alojar a los músicos. El concejo les daba algún dinero a los jóvenes para la música de fiestas.

El día de San Pedro comenzaba con las auroras, misa mayor con procesión. Se tiraban cohetes, se bandeaban las campanas.

Después se comía en las casas con los parientes que habían venido de otros pueblos y el trabajo recaía sobre las mujeres.

El menú de fiestas era:

Sopa de cocido. Relleno (morcilla blanca) con tomate o pimiento que se hacía en casa. Lleva arroz, huevo, sebo de cordero y azafrán. Había que llenar los intestinos y cocerlo, por lo que éste plato tenía mucho trabajo.

De segundo siempre cordero asado. De postre flan.

Estos cuatro platos eran los que nunca faltaban en la comida del día San Pedro.

Después de comer, había baile con la música en el frontón, hasta las diez de la noche. El baile era el que se llamaba “agarrao”. Este baile lo intentó eliminar la Iglesia y en Lerate se llegó a suprimir durante algunos años. Las chicas no podían salir más tarde de esa hora, por lo que cuando terminaba el baile tenían que ir a casa.

El segundo día de San Pedro se hacía la ronda copera o pasacalles. Solo iban los mozos con el acordeón, «tampoco aquí podían participar las chicas».

Se comía en las casas y por la tarde terminaban las fiestas.

Hoy nos llama la atención aquella sociedad tan machista, pero nuestra informante es una mujer y nos dice que todos vivían las fiestas con mucha ilusión.

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